ProgramaVejez y más
El mejor lugar para vivir la senectud es en casa, en su habitación y con la familia.
Si es necesario con alguien que acompañe bien, con afecto y con los cuidados a la salud adaptando de acuerdo a las limitaciones que aparezcan.
Sin embargo, a veces hay que recurrir a una residencia terapéutica que tenga las siguientes características:
La mayoría de los ocupantes no deben ser ancianos, la convivencia diaria con personas adultas, pero no todas las personas tienen que ser ancianos, lo normal es un trato normal.
El espacio físico y los recursos de atención deben ser consecuentes con el momento de cada quien.
Si solo se necesita compañía y una supervisión moderada hay que ofrecer eso. Si las condiciones son de respaldo más estrecho en actividades de la vida diaria hay que proporcionarlas, tal ves en otro espacio físico.
Si la demanda es de ayuda en actividades como el aseo y alimentación es necesario otro lugar que se especialice en estas condiciones.
La presencia de acompañantes terapéuticos, de personal de enfermería o de cuidadores personales es fundamental y por eso la calidad humana, el compromiso y la competencia profesional es lo mas importante.
Cuidar al cuidador, capacitarlo, supervisarlo y preocuparse por su vida personal es responsabilidad del equipo directivo y de los familiares.